D-Olor Corporal
Yo he de reconocer que no soy muy limpio, pero me ducho cada uno o dos días, y cuando lo hago me limpio los oídos, me hecho desodorante, colonia y aprovecho para cambiarme los calzoncillos y los calcetines.
Últimamente también me recorto los pelos de la nariz, que crecen como si hubiese esnifado plantavit. Estoy convencido que si no me los recortase, a la larga podría usarlos como hilo dental. Pero bueno, mientras crezcan los de la nariz y no los de las orejas vamos bien. Que te crezcan pelos dentro de las orejas es síntoma de que has superado el ecuador de tu vida, y si encima te crecen los cartílagos donde se ponen los pendientes, vete apuntadote a los viajes a Benidorm con los seres caducos.
Pero el tema que me ocupa hoy es el contrario, la gente que no se asea. Es impresionante la mezcolanza de olores que se funden en un vagón de metro o de tren, y sin embargo, una persona con el olfato adiestrado es capaz de identificar más de un centenar de ellos. Supongo que los catadores de vino no viajaran en estos transportes colectivos, sino tendrían que cambiar de trabajo por la atrofia de su apéndice nasal. Me los imagino diciendo:
- Este Cabernet Sauvignon tiene cierto color sangre con matices dorados y un olor a pies afritangados.

Hay gente que huele muy mal, hay que reconocerlo. Lo malo del olor es que el cerebro tarda unos segundos hasta que lo aprecia en todo su esplendor. A veces te metes en un ascensor con alguien y cuando las puertas ya están cerradas es cuando te viene la bofetada. Entonces no tienes escapatoria y según la ley de Julio Klauss Cambisso “El que huele mal se baja en el último piso”, ley que rigurosamente siempre se cumple. No siempre tiene que oler a sudor o suciedad, a veces es peor el olor a pachuli o perfume barato. Este tiene la peculiaridad de que se te pega a tu propia ropa en plan pedo mochilero.
Otro gran punto de mal olor es el baño de la oficina. Yo entiendo que tengamos que evacuar en cuatro retretes más de trescientos tíos, pero es que hay horas y horas. La hora de cagar por antonomasia es después del café de la mañana. Así lo tenían que especificar en la puerta de los baños, pero hay gente que debe tener el culo como un bebedero de patos y se pone a plantar un pino después de comer, justo cuando tú te estás lavando los dientes. Hay veces que creo que salgo con el pelo más rubio y los dientes blanqueados de lo fuerte que huele.
Otra cosa imposible para el ser humano es respirar por la boca cuando huele mal. Nos da casi más asco que hacerlo por la nariz, como si el olor nos lo tragásemos. Yo puestos a elegir prefiero respirar por la boca efluvios fecales que masticar un mojón.
Me fascina cuando la gente dice “Mis pedos no huelen”. Debe ser verdad que las esencias corporales de uno mismo no se huelen, pero no me quiero ni imaginar como deben oler mis pedos si a mí ya me huelen fatal, sobre todo los que me tiro debajo de las sabanas.
Si es cierto que las feromonas se transmiten por el sudor, las tías estarán muy ‘berracas’ en el metro, así que de ahora en adelante se acabo lo de ducharse a diario que seguro que da mas resultado que el efecto AXE.
Saludos
Emilio


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