Un viernes mas, una semana menos
Esta semana ha sido especialmente aburrida. Siempre esperas que sea la última semana de tu vida laboral, pero como no tengo suerte y no me toca ningún premio gordo que me permita jubilarme, me parece que el lunes tendré que volver a estar aquí.
Tengo que reconocerlo, soy vago. No me importaría pasarme el día tumbado, pero como tengo que venir a currar, mi vaguería se transforma en cansancio y más vaguería (la pescadilla que se muerde la cola). De seguir a este ritmo, a los 65 me van a tener ingresar en cuanto firme la última nomina.
La niña cada día se porta mejor y ya se entretiene ella sola. Por las noches parece que seguimos solos en casa. Se acuesta a las 22:30 y la tenemos que despertar a las 7:00, con lo que se demuestra que la vaguería es hereditaria.
Saludos y hasta la siguiente entrada.
Foto del día


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